¿Cuánta agua consume realmente el fracking?
Estados Unidos y Argentina muestran que producir petróleo y gas de rocas poco permeables exige mover volúmenes importantes de agua. Una fracturación puede requerir decenas de millones de litros. Para dimensionarlos hay que seguir el recorrido del líquido: de dónde sale, cuánto se reutiliza y qué ocurre después. En México, la disponibilidad local y la posibilidad de usar agua salada siguen siendo preguntas decisivas.
Estados Unidos y Argentina: el agua acompaña al desarrollo de los pozos
En Estados Unidos, el crecimiento de los pozos horizontales hizo del agua un insumo central del desarrollo de lutitas. Un estudio publicado en Science Advances en 2018 encontró que la mediana utilizada por pozo en la cuenca del Pérmico pasó de 4 900 m³ en 2011 a 42 500 m³ en 2016. En Marcellus pasó de 23 400 a 27 950 m³. Los autores relacionan el aumento con cambios como laterales más largos y una mayor intensidad de las operaciones. Estas mediciones históricas muestran diferencias entre cuencas; no son cifras actuales para todos los pozos estadounidenses. 1

En Argentina, Vaca Muerta trasladó esta demanda a la cuenca Neuquina. El reporte de YPF de 2024 permite apreciar la escala empresarial: la compañía captó 61,125 millones de m³ de fuentes externas, de los cuales 26,7% correspondió al negocio de extracción no convencional: aproximadamente 16,3 millones de m³. Esa cifra incluye las actividades de ese negocio y no equivale exclusivamente al agua de fractura, ni representa a toda Vaca Muerta. La empresa también reporta agua producida junto con los hidrocarburos, que debe contabilizarse por separado. 2
La experiencia argentina también muestra por qué el origen del agua importa: un proyecto sometido a evaluación ambiental en Neuquén en 2024 planteó un acueducto para abastecer con agua dulce los servicios de fractura en la zona de Rincón de los Sauces. La infraestructura conecta la actividad petrolera con fuentes concretas de abastecimiento. 3
¿Cuánto requiere un pozo?
Para interpretar las cifras conviene separar tres medidas: captación es el agua retirada de una fuente; volumen inyectado es el empleado en la fracturación y puede incorporar agua reutilizada; consumo neto es la fracción que no se devuelve al sistema considerado. Por eso, los litros inyectados no equivalen automáticamente a litros de agua potable consumidos.
El volumen depende de la formación, la longitud horizontal, las etapas y el diseño de terminación. Como referencia para la discusión mexicana, el grupo de especialistas presentado el 6 de agosto de 2026 habló de 50 000 a 70 000 m³ por pozo en experiencias internacionales: entre 50 y 70 millones de litros. Es una referencia técnica expuesta por el comité, no una medición de futuros proyectos mexicanos ni un intervalo universal. 4
El agua se utiliza de manera intensa durante la terminación y estimulación; no se inyecta necesariamente ese volumen cada día de la vida productiva. Una nueva estimulación podría añadir demanda. Además, perforación, mantenimiento y manejo de residuos tienen sus propios requerimientos. Para un desarrollo completo cuentan tanto el número de pozos como el calendario en que se fracturan.
Ganadería, acero, refresqueras y ciudades: ¿con qué se compara?
La ganadería y las ciudades necesitan abastecimiento continuo. Una acerera recircula y devuelve parte del agua; una embotelladora incorpora una fracción al producto. Para comparar magnitudes usaremos el mismo volumen de referencia, 50 millones de litros, y mostraremos cuánto tiempo o producción representa en cada caso. Son equivalencias físicas; el daño ambiental depende también del origen, la calidad y el destino del agua.

Ganadería: el bebedero es solo una parte de la cuenta
Supongamos un hato de 1 000 bovinos que bebe 50 litros por animal al día. Requeriría 50 m³ diarios: 50 000 m³ cubrirían 1 000 días de bebida. El supuesto no es una necesidad fija: Oklahoma State University documenta variaciones por peso, temperatura y lactancia; para vacas de unos 590 kg a baja temperatura cita aproximadamente 34 a 57 litros diarios. 5
La cuenta excluye limpieza e instalaciones y, especialmente, el agua de cultivar su alimento. Como referencia de otra escala, el USGS estimó para la ganadería estadounidense de 2015 una extracción directa de unos 7,57 millones de m³ diarios; esa categoría tampoco incluye el riego. No debe confundirse con la huella hídrica completa de producir carne, que puede incorporar lluvia, riego y otros componentes. 6
Metalurgia: el caso del acero distingue captación de consumo
Como ejemplo de industria metalúrgica, una encuesta de worldsteel publicada en 2011 reportó para plantas integradas una captación media de 28,6 m³ por tonelada de acero y una devolución de 25,3 m³. La diferencia fue de 3,3 m³ por tonelada. A ese coeficiente histórico de captación, 50 000 m³ corresponden a fabricar unas 1 750 toneladas. La cifra cambia por planta y tecnología; tampoco describe a toda la metalurgia. 7
Esta distinción modifica la comparación: captar 50 millones de litros y devolver gran parte, con calidad adecuada, tiene un balance distinto a retirar esa cantidad de la circulación local. Recircular agua dentro de una planta también reduce la necesidad de nuevas captaciones, aunque no elimina pérdidas por evaporación.
Refresqueras: comparar la planta, sin ocultar el resto de la cadena
Coca-Cola FEMSA reportó en 2024 una razón de 1,38 litros de agua por litro de bebida producida en sus operaciones consolidadas. Con esa razón, 50 millones de litros de agua corresponden a unos 36,2 millones de litros de bebida. La referencia incluye más países y productos que los refrescos mexicanos, y mide la operación de embotellado, no el cultivo del azúcar ni la fabricación de los envases. 8
La misma empresa declaró 31,646 millones de m³ de extracción de agua en 2024. Sirve para dimensionar una operación industrial grande; no es el consumo de todas las refresqueras de México. El valor anual de 1,38 tampoco debe sustituirse por el 1,36 alcanzado en agosto, que corresponde a un hito de su meta de eficiencia. 8
Ciudades: una fracturación frente a una demanda diaria
Para una ciudad hipotética de 100 000 habitantes, con 150 litros diarios por persona, la demanda sería de 15 000 m³ al día. El volumen de referencia alcanzaría para aproximadamente 3,3 días. Es un escenario de consumo doméstico, no una estimación de una ciudad mexicana: faltaría añadir fugas, comercios, servicios y otros usuarios de la red.
La diferencia entre hogar y red pública también aparece en estadísticas reales. En Estados Unidos, el USGS estimó para 2015 una extracción de abastecimiento público de 39 000 millones de galones diarios, unos 147,6 millones de m³ al día. Ese total incluye distintos usuarios conectados, no solo lo que una persona bebe o usa en casa. 9
¿Se usa agua potable, salada o reciclada?
La fracturación necesita un fluido compatible con la roca, los equipos y sus aditivos. No requiere necesariamente agua potable. Puede abastecerse de agua dulce superficial o subterránea, de agua salobre o salada cuando el diseño lo permite, o de agua residual y de retorno acondicionada. La composición y el tratamiento determinan qué mezcla funciona; cambiar de fuente no elimina automáticamente el requerimiento de volumen. 10, 11
Fuente identificada, volumen medido y calidad conocida.
Agua mezclada con arena y aditivos, según el diseño del pozo.
Separación, tratamiento, reúso o disposición autorizada.
Al regresar, el líquido puede incluir fluido inyectado y agua que ya estaba en la formación. El Departamento de Energía de Estados Unidos describe aguas producidas de composición muy variable, algunas varias veces más salinas que el mar. Por eso, agua producida no significa agua nueva disponible para beber o regar, ni permite calcular por sí sola qué porcentaje de la inyección se recuperó. 11
El reúso puede reducir captaciones frescas en los siguientes pozos, pero exige conocer los caudales recuperados, su compatibilidad y los residuos que deja el tratamiento. La EPA documentó riesgos para el agua potable por extracciones en zonas de baja disponibilidad, derrames, fallas de integridad y manejo inadecuado de efluentes. El riesgo depende de toda la cadena, no solamente del momento de fracturar. 12
¿Tiene México agua suficiente para hacerlo?
Los datos nacionales no permiten responder que sí para cualquier región. Conagua identificó 114 acuíferos sobreexplotados en su corte del 9 de noviembre de 2023. Esa cifra describe presión existente sobre el recurso, pero no sustituye un estudio de disponibilidad en cada cuenca propuesta. La propia metodología de Conagua descuenta de la recarga la descarga natural comprometida y las extracciones consideradas en el balance. 13, 14
El comité presentado en agosto de 2026 propuso evitar agua dulce comprometida para otros usos, evaluar agua salada profunda y reciclar al menos 75% del agua empleada. También planteó verificar mediante investigación hidrogeológica los volúmenes y características de esas fuentes. La recomendación de reciclar es una condición propuesta, no evidencia de que ese porcentaje ya se alcance en México. 4
El comunicado oficial situó la exploración de agua en Sabinas–Burro–Picachos y Burgos. Para concluir que existe abastecimiento habría que demostrar, además de presencia de agua, su caudal aprovechable, calidad, interacción con otras formaciones, costo de tratamiento y logística. Tener agua salada en el subsuelo no acredita por sí solo un suministro sostenible a escala industrial. 15
| Escenario de desarrollo | Agua de fractura a 50 000 m³ por pozo |
|---|---|
| 10 pozos | 0,5 millones de m³ |
| 100 pozos | 5 millones de m³ |
| 1 000 pozos | 50 millones de m³ |
El paso de un pozo a un campo completo cambia el balance. Con el supuesto utilizado, 1 000 pozos necesitarían 50 millones de m³ de fluido acuoso para fracturar: equivalen a unos nueve años de la demanda doméstica de nuestra ciudad hipotética, distribuida en el tiempo que durara ese desarrollo. La cuenta no demuestra que una ciudad vaya a perder ese suministro; muestra por qué el número de pozos y la fuente elegida deben aparecer en la evaluación.
La conclusión para México es territorial y medible: una fracturación puede representar varios días de demanda de una ciudad pequeña; centenares de pozos elevan esa exigencia a millones de metros cúbicos. El uso de agua salada y el reciclaje podrían reducir la competencia con el abastecimiento humano, pero su capacidad debe demostrarse donde se pretenda operar. Comparar litros ayuda a entender la escala; verificar el balance local determina si existe el recurso disponible.
Fuentes y método
- Kondash, Lauer y Vengosh (2018), The intensification of the water footprint of hydraulic fracturing, Science Advances.
- YPF, Reporte de sustentabilidad 2024, p. 69. Captación externa y participación del upstream no convencional. Cálculo: 61,125 × 26,7% = 16,320375 millones de m³; redondeado a 16,3.
- Neuquén, edicto ambiental de acueducto para servicios de fractura, 4 de octubre de 2024.
- Presidencia, exposición del grupo de agua del comité científico, 6 de agosto de 2026.
- Oklahoma State University Extension, necesidades de agua de bovinos, 12 de febrero de 2024. El hato de 1 000 animales y los 50 L/día son un escenario explícito de Datos Crudos.
- USGS, Livestock Water Use, estimaciones de 2015 y definición de alcance.
- World Steel Association, Water management: encuesta de 2011, captación y descarga por tonelada.
- Coca-Cola FEMSA, Informe integrado 2024, p. 61: razón anual 1,38 y extracción de agua. 31 646 ML = 31,646 millones de m³.
- USGS, Estimated use of water in the United States in 2015.
- EPA, ciclo del agua en la fracturación hidráulica.
- Departamento de Energía de Estados Unidos, Produced Water R&D.
- EPA, informe final sobre impactos en recursos de agua potable, 2016.
- Conagua, 114 acuíferos en condición de sobreexplotación, corte 9 de noviembre de 2023.
- Conagua, metodología de disponibilidad de agua subterránea.
- Presidencia, conclusiones del comité y exploración de agua en las cuencas del noreste, 6 de agosto de 2026.